Nosotros no le vemos el sentido. El producto es excelente. El decorado pedía un cambio.
Por eso lo servimos como creemos que te va a gustar. En pan de cristal y en focaccia.
Y sí, la focaccia es italiana. ¿Y qué? El bocadillo de jamón de toda la vida ya iba en baguette, que es francesa, y a nadie le pareció raro. El ibérico lleva siglos metiéndose en pan de fuera. Lo bueno se junta con lo bueno. Punto.